

Llegué a Tailandia para vivir una experiencia completamente surrealista.
Me hospedé en ANANTARA un resort que ofrece la posibilidad de pasar la noche en una burbuja transparente rodeada de elefantes.
Esta mágica experiencia en Jungle Bubble comienza al atardecer, ingresé a la burbuja a las 17:30 hs y me quedé completamente impactada al encontrarme con los elefantes en el predio.

La fundación benéfica de Anantara, Golden Triangle Asian Elephant Foundation (GTAEF), trabaja en asociación con comunidades de todo el mundo para reforzar su compromiso con la conservación ambiental, social y cultural. Desde sacar a los elefantes que son maltratados de las calles de la ciudad, hasta llevar adelante técnicas pioneras de gestión basadas en el bienestar. Anantara Golden Triangle Elephant Camp & Resort y GTAEF apoyan el bienestar de los elefantes cautivos y salvajes de Tailandia. Al trabajar con científicos, mahouts y huéspedes, este proyecto hace todo lo posible para protegerlos y crear un futuro seguro y sostenible para la próxima generación.

La burbuja cuenta con todas las comodidades, aire acondicionado en un espacioso dormitorio, sala de estar, que se completa con una cama king size y una zona de estar bajo un techo transparente, con baño privado .
Los detalles adicionales incluyen suaves albornoces y pantuflas, ropa de cama blanca, batas y snacks de bienvenida.




Desde la burbuja se pueden observar a los elefantes interactuar, jugar, comer, darse baños de barro y disfrutar de kilos y kilos de deliciosas calabazas y bambú.


A la mañana siguiente comienza la aventura, un paseo por el bosque acompañando a los elefantes en sus rutinas. La caminata dura dos horas y en este tiempo los elefantes disfrutan libremente en su habitat, mientras se alimentan y divierten.

Si tuviera que describir con palabras este momento tendría que decirles que mi primer contacto con un elefante se sintió como conocer a Dios. Su energía me puso de rodillas, aplastó mi ego por completo, me hizo sentir completamente insignificante y me llenó de amor al punto que exploté en lagrimas y no podía parar de llorar de tanta emoción. A ver vivido esta experiencia junto a ellos despertó en mi una necesidad muy grande de volverlos a ver, comprometerme con la causa y contribuir para que ellos tengan esperanza y una mejor calidad de vida.

La mayoría de los elefantes de Chiang Rai no pueden volver a la naturaleza debido a la pérdida de hábitat y a las estrictas leyes. A diferencia de lo que ocurre en África, en Tailandia no queda lugar para los elefantes salvajes. Tienen la clasificación de ganado, por lo que es ilegal que deambulen libremente por la jungla de Tailandia.






La falta de tierra, el conflicto entre humanos y elefantes y la caza furtiva hacen que sea muy peligroso para los elefantes estar en la jungla de Tailandia. Incluso los elefantes en centros de conservación y santuarios no están cien por cien libres. Con todos estos problemas, es crucial crear los entornos dignos y seguros para que vivan los elefantes cautivos, de modo que estén protegidos y no se extingan.

A través de la fundación (GTAEF) podés apadrinar a un elefante y contribuir en brindarle una mejor calidad de vida, lejos del maltrato y la explotación animal.
En el siguiente link van a encontrar las diferetes opciones para donar y colaborar con la causa TAKE CARE OF ME


Otra de las actividades que Anantara Triangle Resort ofrece es desayunar a 52 metros de altura en la experiencia Canopy.
La cápsula Canopy está inspirada en las colmenas locales y funciona con un elevador que te lleva a las alturas para desayunar durante dos horas con las increibles vistas y los platos más deliciosos.




Colgada sobre in inmenso árbol árbol sobre las praderas, con vistas del Triángulo Dorado, la triple frontera que se compone por Myanmar, Laos y Tailandia.


Una de las noches mas increíbles de mi vida, podía sentir a los elefantes comer, mover las orejas y jugar mientras el cielo estrellado cubría por completo toda la burbuja, sin duda una experiencia que me llevo para toda la vida.
